LA SEDUCCION DEL PECADO por:
Cinthia Aguilar Parra
“En el fetichismo, el sexo echa abajo las barreras entre los mundos
orgánico e inorgánico. Vestidos y adornos establecen con él sus alianzas.”
Una mirada, una sonrisa o la manera de caminar y de moverse, ¿cuáles son
las armas más cautivadoras de una persona?
¿Es la seducción algo que puede aprenderse en un manual?
No; el arte de la seducción en muchas ocasiones es un don, pero también
podemos aprender algunas técnicas, desde la manera de caminar, la manera en la
que vez a otra persona, como te mueves, el cómo te vistes pueden ser
herramientas muy poderosas a la hora de la seducción.
Las principales consecuencias de la seducción no solo es obtener la
atención, miradas, elogios, etc. de las personas, también el ser considerado/a
como una persona con un gran atractivo sexual y por ende una pareja potencial
para una relación formal o sexual.
Como anteriormente se mencionó la seducción es un arma muy poderosa, pero
es aún más poderosa a la hora del sexo, hay muchas formas de estimular a tu
pareja para satisfacer las necesidades tanto propias como las de la pareja y
todo comienza con los juegos previos.
En ocasiones sucede que algunas
personas se excitan con más facilidad
cuando se incluyen determinados objetos en los juegos sexuales, cuando
la pareja lleva puesta una ropa sugerente, perfume u otros atributos que ayudan
a potenciar la excitación sexual. En estos casos en que la persona usa una ayuda sexual o se excita de forma especial cuando se centra en determinadas partes del cuerpo, estaríamos ante conductas fetichistas, sin ser consideradas como una desviación sexual o parafilia.
Pero, ¿Qué es el fetichismo o una actitud fetichista? Lo sabremos a
continuación:
El fetichismo es una parafilia que
consiste en la excitación erótica o la facilitación y el logro del orgasmo a
través de un talismán u objeto fetiche, sustancia o parte del cuerpo en
particular. El fetichismo sexual se considera una práctica inofensiva, salvo en
el caso de que provoque malestar clínicamente significativo o problemas a la
persona que lo padece o a terceros, pudiendo en este caso llegar a considerarse
un trastorno patológico propiamente dicho.
La explicación que dan los investigadores sobre el hecho de
que el fetichismo se presenta casi únicamente en varones, es que para excitarse
sexualmente el hombre no requiere necesariamente de caricias y muestras de
afecto como la mujer, ya que responde más fácilmente a estímulos sexuales. Ello
aclara también porqué el fetichista quiere poseer los objetos de su deseo con
los cinco sentidos, no sólo viéndolos, sino también tocándolos, acariciándose
con ellos, oliéndolos y hasta metiéndoselos en la boca. Los objetos fetiches más frecuentes suelen ser elementos de vestir masculinos y femeninos, incluyendo bragas, sujetadores, calzoncillos, guantes, medias, minifaldas, zapatos, botas, corbatas, bañadores, ropa deportiva e incluso delantales, capas y pañuelos.
Durante la conducta sexual solitaria, el fetiche se lleva puesto, se huele o se frota contra los genitales.
Hay que matizar que, para el
fetichista, estos objetos suelen ser mucho más excitantes si ya los ha llevado
puestos la persona. Y aunque estos objetos pueden resultar excitantes para
muchas personas porque proyectan una imagen mental del cuerpo de la persona, para
el fetichista, en cambio, el objeto es realmente mucho más excitante que la
persona en sí.
El origen de estas conductas puede
ser determinado por diferentes causas, aunque no están claramente establecidas.
Algunas situaciones dadas en la infancia podrían actuar como precursoras para
desarrollar este tipo de conductas fetichistas:
- Problemas psicológicos y pobre autoestima, que
dificulta poder establecer relaciones interpersonales.- Traumas psicosexuales, como haber sufrido abuso sexual. Puede conducir a conductas hostiles y desajuste en el comportamiento sexual.
- Aprendizaje sexual relacionado con experiencias de castigos y humillación por parte de los padres.
El fetichismo es una conducta sexual
que todos tenemos, no necesariamente involucra el estar rodeado de látigos,
fustas, etc. Esta conducta esta en todos nosotros, con el simple hecho de
sentir cierta atracción hacia la lencería (en el caso de los hombres) o sentir
atracción hacia una figura masculina (en el caso de las mujeres) ya es un
fetichismo, este tema, ya no debe ser visto como una especie de tabú, sino lo
contrario, aceptar que es una conducta normal la cual, como ya se mencionó,
todos tenemos y no creer que por tener un fetiche establecido ya tenemos algún
problema psicológico.



No hay comentarios:
Publicar un comentario